CIRUGÍA ORAL

¿En qué consiste y por qué se hace?

La cirugía oral y maxilofacial abarca el diagnóstico y tratamiento de cualquier enfermedad desarrollada en los componentes del área bucal y maxilar, incluyendo cabeza y cuello, independientemente de cuál sea su origen. El cirujano especialista determina cuándo es necesaria la intervención quirúrgica, que puede consistir en la extracción de una pieza dental irrecuperable, implantación de una prótesis artificial, extirpación de lesiones, reconstrucción de una parte dañada o corrección de un defecto que dificulte las funciones normales (problemas de fonación, mentón desviado, dificultades para respirar, masticar o deglutir, bruxismo). Más allá de consideraciones de tipo estético, el odontólogo suele aconsejar la operación con el objetivo de restablecer la normalidad en la vida cotidiana del paciente.

¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes del tratamiento?

El especialista orienta en función de las particularidades de cada caso. Si bien toda intervención quirúrgica conlleva unos riesgos, cuando esta es llevada a cabo por manos expertas y con el empleo de técnicas y materiales adecuados el riesgo es prácticamente nulo.

¿Cómo es el proceso?

La mayoría de intervenciones de cirugía oral se realizan con aplicación de anestesia local, aunque en casos concretos —especialmente si el paciente sufre ansiedad intensa— puede considerarse la anestesia general como mejor opción. La duración y recuperación postoperatorias varían en función de la complejidad del caso. En los más convencionales, como la extracción de una pieza dental, la recuperación puede demorar una o dos semanas.

Consejos y recomendaciones

Sigue las indicaciones

En todo caso, el paciente debe atenerse a las indicaciones del profesional antes, durante y después de someterse a la cirugía.

Higiene

Extremar la higiene en la cavidad bucal para prevenir infecciones.

Medicamentos

Lo habitual es que se prescriba la toma de antiinflamatorios, analgésicos y/o antibióticos en los primeros días.

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